viernes, 27 de noviembre de 2009

Las nanopartículas de zinc dan la cara frente a las células tumorales



Los científicos algunas veces recrean luchas desiguales del tipo David contra Goliat. Una de ellas se refleja en un artículo publicado en el último número de la revista Nano Research, en el cual pequeñas partículas de Zinc, cien mil veces más finas que un pelo humano, lograron dar en la cabeza de células cancerosas de cerebro, mama y próstata sin ningún daño colateral.

Las partículas en cuestión fueron diseñadas por un grupo de investigadores de la Universidad de Bar-Ilan en Israel liderados por Stella Ostrovsky. Con un tamaño de alrededor de 60 nanómetros, los compuestos nanotecnológicos, arremetieron contra las células tumorales cultivadas en laboratorios y activaron su destrucción. Según determinaron los científicos, el éxito alcanzado se generó como consecuencia de la liberación, a partir del Zinc, de moléculas conocidas como radicales libres.

Sólo las células malignas, como por ejemplo las observadas en algunos tipos de tumores cerebrales denominados glioblastomas, o las de tumores de mama o próstata, fueron eficazmente atacadas. Las células normales se mantuvieron indemnes. Esta selectividad, cuyo mecanismo no está del todo aclarado permitiría, según opinan los expertos, sortear los efectos tóxicos vinculados a la quimioterapia convencional.

El artículo de los científicos israelíes no es el primero que aporta evidencias sobre el empleo de nanotecnología en el combate de células cancerígenas. Gracias a su tamaño minúsculo y la fácil llegada a sitios de difícil acceso en donde se presentan dificultades terapéuticas, las partículas nanotecnológicas recorren las diferentes fases de investigación y emergen como valiosas herramientas futuras de tratamiento.

Imagen: Flickr

domingo, 15 de noviembre de 2009

Los mosquitos Culex olfatean a sus presas



Los mosquitos del género Culex son responsables de la transmisión del virus del Oeste del Nilo en América del Norte. Su labor le permitió constituirse en los últimos años en los principales insectos generadores de enfermedad en Norteamérica y por ello son motivo frecuente de preocupación para las autoridades sanitarias de los países de la región. Un nuevo estudio de científicos estadounidenses, publicado en el mes de noviembre en la revista PNAS, acaba de certificar que los mosquitos, al igual que perros o tigres, olfatean a su presa gracias a determinados compuestos químicos presentes en las incautas víctimas.

A pesar de que no poseen el hocico cóncavo y las fosas nasales anchas de un perro pointer, según Zainulabeuddin Syed, investigador del departamento de entomología de la Universidad de California, las antenas con las cuales esta provisto el insecto cumplen con creces la estratégica función.

Las antenas contienen neuronas, con receptores olfatorios de extrema sensibilidad, que se encargan de captar moléculas químicas presentes en la piel y la respiración de humanos y diversos animales. Según los investigadores, el principal estímulo olfativo para el artrópodo se denomina nonanal.

Gracias al trabajo de los científicos se pudo concluir que el nonanal se encuentra presente tanto en el aroma de aves como en el hombre. Las aves cumplen el papel de reservorio del virus y desde ese depósito Culex lo transmite eficientemente a los individuos para así generar infección.

Los reportes epidemiológicos en parte reflejan la tarea de este incansable mosquito ya que desde su irrupción, en América del Norte en el año 1999, el virus ha sido responsable en Estados Unidos, Canadá, México y el Caribe de problemas de salud en humanos y en cientos de especies de aves.
Imagen: Flickr