lunes, 26 de julio de 2010

La NASA elaboró un nuevo mapa de la superficie de Marte



Si, se trata de Marte. El del astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli, con su precisa cartografía y sus imaginarios canales, el de las sondas Mariner y sus precoces imágenes sesentistas, el de los robots Opportunity y Spirit, sin dudas los mejores maratonistas marcianos. Pero también, es el del escritor H. G. Wells y su novela La guerra de los mundos o el sitio en el que Ray Bradbury, autor de Crónicas Marcianas, desearía que descansen sus cenizas, alojadas en una lata de sopa Campbells. Todo eso y mucho más es Marte, ahora reunido en uno solo, gracias a un nuevo mapa cortesía de la NASA.

Blues para un planeta rojo-Carl Sagan:
2-3-4-5-6-7

jueves, 22 de julio de 2010

Los modelos matemáticos y las epidemias de descontento y felicidad



No son situaciones fáciles de detectar quizás debido a que lejos están de asumir las formas conocidas de la gripe A, la malaria o el dengue. Pero a pesar de ello, para los científicos también constituyen epidemias contagiosas: los estados de ánimo, y en particular el descontento prolongado, al igual que la mayoría de las enfermedades infecciosas, parecen tener una dinámica transmisible.

El astrónomo y físico italiano Galileo dijo alguna vez que el libro de la naturaleza estaba escrito en lenguaje matemático. Atento a ello, investigadores de la universidad estadounidense de Harvard, liderados por Alison Hill, emplearon modelos matemáticos para tratar de desentrañar el particular fenómeno de contagio social. En un artículo publicado en los primeros días de julio del corriente año en la revista Proceeedings of the Royal Society B llegaron a la conclusión de que las chances que tiene una persona de pasar con el correr del tiempo desde un estado neutral a sentirse contenta o descontenta depende del número de contactos cercanos, infectados con uno u otro estado de ánimo, que le haya tocado en suerte tener.

Para probar su modelo, los científicos recurrieron a la revisión de un estudio considerado en los últimos años como una de las mayores fuentes de información para la salud pública. Se trata de aquel que desde el año 1948 analiza a los moradores de Framingham, un pueblo situado a pocos kilómetros de Boston, en los Estados Unidos. Fue diseñado inicialmente para evaluar riesgos cardiovasculares, pero tuvo el acierto de incluir además datos vinculados con estados emocionales. Pudo constituir de esa manera la materia prima que aprovechó Hill para arribar a sus conclusiones.

Los investigadores norteamericanos no fueron los primeros que intentaron extrapolar modelos de probada utilidad a la hora de explicar, predecir y tomar decisiones en el marco de epidemias de enfermedades infectocontagiosas. Tópicos tan disímiles como un rumor, una infección por un nuevo virus en computadoras, la diseminación de actitudes de cooperación en el ámbito laboral o las preocupantes ideas suicidas han sido abordadas bajo esa perspectiva por diferentes ramas de la ciencia.

En el año 2008, James Fowler, profesor del departamento de ciencias políticas de la universidad de California, pudo recrear -también al analizar a la población de Framingham- el concepto de que la felicidad es contagiosa. En las conclusiones de su trabajo publicado en la revista British Medical Journal comentó que la felicidad de una persona dependía del grado de felicidad de sus contactos sociales. Las ideas de Fowler y el rigor matemático galileano de Hill aún no pudieron dar cuenta de los mecanismos de transmisión de esta verdadera infección social. Esperan que sea materia de futuros estudios y parecen en este caso hacer honor al poeta Sófocles. En la Antigua Grecia creía que el saber era la parte más considerable de la felicidad.

Imagen: Flickr

martes, 13 de julio de 2010

Prohiben la importación de los cigarrillos electrónicos en Argentina



La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de la República Argentina (ANMAT) acaba de bajarle el pulgar al cigarrillo electrónico. Para las autoridades sanitarias, el dispositivo a batería, que imita el nocivo hábito de fumar y es promocionado por quienes lo comercializan como una alternativa a la hora de buscar dejar el tabaco, no ha podido demostrar aún su eficacia ni su seguridad al ser empleado. Por consiguiente, ANMAT decidió por medio de un comunicado prohibir su importación en el país.

Algunos de esos aparatos tienen la capacidad de liberar nicotina. Almacenada en cartuchos removibles, el compuesto responsable del efecto adictivo del tabaco llega a la circulación sanguínea y de ahí al cerebro en pocos segundos. Para los expertos, un primer problema surge al intentar comparar el empleo del cigarrillo electrónico frente al rendimiento de otros medicamentos tales como chicles y parches a la hora de aplacar los síntomas de abstinencia. Los últimos han demostrado ser efectivos y logran dispensar niveles de nicotina seguros a la hora de intentar dejar de fumar. En cambio, al no haber estudios pertinentes, no se conocen con precisión las magnitudes de las concentraciones liberadas por el novedoso producto tecnológico.

No parece ser una cuestión menor, ya que lamentablemente se puede escribir un tratado de enfermedades vinculadas con la nicotina. Muchas de ellas graves, tales como el cáncer de pulmón y páncreas, la arteriosclerosis o el infarto de miocardio. Además en embarazadas, la sustancia tiene la facilidad de atravesar la barrera placentaria y afectar el crecimiento del feto y su posterior desarrollo cardiaco y cerebral.

Para las autoridades sanitarias argentinas, los dispositivos que supuestamente no contienen nicotina son también potencialmente dañinos. Ningún fabricante ha demostrado su inocuidad mediante ensayos, ni tampoco probó una inviolabilidad de los cartuchos que en definitiva permita garantizar la seguridad. En julio del año 2009, la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA), confirmó que fue posible detectar entre los componentes una sustancia denominada dietielenglicol. El hallazgo del compuesto químico, utilizado frecuentemente en la industria como anticongelante, dejó helados a los científicos. Está claramente demostrada su propiedad cancerígena en humanos.

En una época en donde los beneficiosos espacios libres de humo logran paulatinamente instaurarse, los patrocinadores del cigarrillo electrónico hablan de las bondades de esquivarlos. Pero a pesar de que en sus publicidades afirman que el humo que emana de sus dispositivos es completamente inocente, la ANMAT se encargó de dejar en claro que no existen datos que sustenten la benevolencia de estos productos en relación a la exposición pasiva de sus emisiones.

Detrás de tanto humo, las que en definitiva brillan por su ausencia son las evidencias científicas. Es por ello, que lejos están los cigarrillos electrónicos de merecer publicitarse como una alternativa optima para dejar de fumar. En el año 2008, la Organización Mundial de la Salud (OMS) intimó a ciertos distribuidores a retirar de sitios webs algunas promociones que daban a entender que el dispositivo era avalado por la entidad.

La decisión de ANMAT se muestra en sintonía con las ya adoptadas por otras autoridades sanitarias del planeta. A las reseñadas FDA y OMS, se agregó en su momento la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (ANVISA). En agosto del 2009, prohibió la comercialización, importación y propaganda de cualquier dispositivo electrónico para fumar hasta que se realicen estudios científicos y una adecuada evaluación toxicológica.

Imagen: Flickr