sábado, 10 de diciembre de 2011

Una polipíldora contra enfermedades vasculares



Bitacora Suite.101: Artículos de otro espacio y tiempo para un mundo curvo y circular.

La enfermedades cardiovasculares tales como infartos y accidentes cerebrovasculares constituyen un problema central en la salud de la población con frecuentes recurrencias si son dejadas a su evolución natural. Al doctor Valentín Fuster, director del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinaí de Nueva York y presidente del Centro Nacional de Investigación Cardiovascular (CNIC) de España le toca lidiar diariamente con ellas y es por eso que está al mando de un proyecto de investigación básica y aplicada para conseguir una polipíldora que permita prevenir dichas recurrencias. Según comentan en el CNIC la polipíldora podría estar registrada y lista para su venta a partir del 2010.

Tendrá como componentes fármacos que se toman por separado: aspirina, un medicamento para disminuir el colesterol conocido como estatina y un antihipertensivo. Todo con un costo menor de 10 dólares al mes.

Existen evidencias recientes de su eficacia. En abril del 2009, un grupo de investigadores de la Universidad McMaster y el Colegio Médico St. Johns en la India liderados por el científico Salim Yusuf publicaron un artículo en la revista especializada The Lancet. En 412 personas en edades comprendidas entre los 45 y los 80 años, sanas pero con algún factor de riesgo tales como diabetes, presión alta, sobrepeso, tabaquismo, niveles altos de colesterol sanguíneo utilizaron una píldora que contenía una estatina, un diurético, un beta bloqueante destinado a reducir la frecuencia de latidos cardíacos llamado atenolol, antihipertensivos como el ramipril y aspirina. Fue efectiva para reducir en un 62% infartos y en un 48% los ACV. ¿Será el medicamento ideal?

Varios medicamentos en una misma pastilla


Un individuo que presentó un infarto cardíaco en la actualidad pasa a ser una persona polimedicada. Debe tomar entre cuatro a cinco medicamentos por día: antihipertensivos, aspirina para evitar la formación de coágulos, estatinas destinadas a reducir el colesterol sanguíneo y disminuir el tamaño de la placa que obstruye la arteria y betabloqueantes que reducen la frecuencia de latidos del corazón. Todos ellos son útiles para evitar las temidas recurrencias.

Para ser considerado un medicamento ideal este debe entre otras cosas ser administrado en una sola toma, económico, menos tóxico y por supuesto efectivo.
Numerosos trabajos demuestran que los pacientes que realizan tratamientos más simples tienen mayores niveles de adherencia a las pautas sugeridas. El esquema de tratamiento habitual, si bien es efectivo, dista un poco del ideal y suele ser complejo de seguir para algunos pacientes.

El concepto de polipíldora emergió de una editorial publicada por Salim Yusuf en el año 2002 en la revista médica The Lancet y un artículo de la revista British Medical Journal del año 2003. En el, los investigadores de la Universidad de Londres Malcom Law y Nick Wald luego de revisar todos los trabajos que se referían a prevención primaria o secundaria, es decir individuos que no presentaron eventos y aquellos que si los tuvieron, concluyeron que la combinación de una estatina, tres antihipertensivos en dosis a la mitad de las habituales, ácido fólico y aspirina en una sola píldora podía lograr reducir la enfermedad en un 80 %. Según los autores, la polipíldora permitía una sola toma diaria, dosis más bajas, menores reacciones adversas, menores gastos para el paciente y eficacia.

Pero no se contentaron con eso, sino que sugirieron que la polipíldora sería útil tanto en la prevención primaria como así también en la prevención secundaria y que debido a la magnitud del problema independientemente de la presencia o no de factores de riesgo debía usarse no solamente en las personas que sufrieron infartos sino en todas aquellas por encima de los 55 años.

No todo es tan fácil. Las críticas a Law y Wald vinieron de parte de colegas que los acusaron de medicalizar la población y crear pacientes. Los científicos de la universidad de Rótterdam liderados por Oscar Franco en el 2004 publicaron en British Medical Journal un estudio en el que acuñaron irónicamente el término "policomida". Combinar vino, pescado, chocolate, frutas, vegetales almendras y ajo tenía una efectividad para reducir el riesgo de una manera más barata, segura y apetitosa en alrededor del 76%. Los debates aún continúan

Infartos cardiacos y cerebrales, dos viejos problemas con posible nueva salida


En el 2005, la Organización Mundial de la Salud publicó estadísticas que ubicaban a las enfermedades cardiovasculares como la principal causa de muerte en la población. En el planeta Tierra durante ese año murieron 17.5 millones de personas por ellas. Si los números no le dicen demasiado, tenga en cuenta que esa cifra equivale a la mitad de la población de Canadá en la actualidad.

Ahora, ¿Por qué, aunque hace tiempo que se reconoce la importancia de los factores de riesgo y los médicos prescriben efectivas pautas de prevención primaria y secundaria en el tratamiento de los pacientes, las enfermedades cardíacas en pleno siglo XXI siguen primeras en el top ten de las causas de muerte?
La respuesta viene de la mano de estudios que muestran que el 50% de los pacientes cumplen con las pautas recomendadas. Quizás la polipíldora sea en parte una posible solución.

Imagen:eblaser Flickr.

Symphony of Science: Un mundo cuántico


Morgan Freeman, Stephen Hawking, Michio Kaku, Brian Cox, Richard Feynman. Subí el volumen!

martes, 6 de diciembre de 2011

Nuevo diccionario de epidemiología

Bitacora Suite.101: Artículos de otro espacio y tiempo para un mundo curvo y circular.



Si víctima del pánico adquirió barbijos y oseltamivir, resultaría imperdonable no comprar el diccionario epidemiológico de enfermedades transmisibles ilustrado que acaban de editar. Es inapelable que se protegerá mejor, si logra informarse en un área que estudia problemas de salud y enfermedad de la población en un tiempo y un lugar determinado. Esa área es la epidemiología.

En sus páginas a todo color usted reconocerá una palabra mediática denominada pandemia. Leerá que describe una enfermedad de tipo epidémica que afecta a muchos países al mismo tiempo. No del todo conforme, buscará el significado de epidemia y debajo de una foto de John Snow, un médico inglés que enfrentó la epidemia de cólera que azotó Londres en 1854, apreciará que el término refiere a una enfermedad que afecta a un número de personas superior al esperado en un tiempo y lugar determinado. Es decir, que si ocurriera un sólo caso de la erradicada viruela en el mundo, representaría un caso no esperado y constituiría una epidemia.

Finalizado el recorrido, entenderá las palabras pronunciadas por la doctora Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, quien rotuló como pandemia a la Gripe A. Pero por favor, no se encandile con los flashes de las cámaras y visite la palabra endemia. Es frecuentemente negada por los sectores públicos y privados y se emplea para denominar a una enfermedad que transita año tras año de manera regular con una cantidad de afectados que se ajusta a los esperados.

La enfermedad de Chagas es endémica en Latinoamérica. Cincuenta mil personas mueren cada año, diez millones están infectadas y cien millones corren riesgo de contraerla a partir del germen Trypanosoma cruzi. La popular vinchuca lo transmite a personas susceptibles que suelen vivir en ambientes rurales y precarios.

Conozca el significado de algunas palabras


Luego de un merecido descanso, si procura traducir la última afirmación al lenguaje epidemiológico deberá recurrir a otras palabras claves que se entrelazan en el viejo concepto de tríada epidemiológica o en el de cadena de infección. Para ello convocará a los términos agente, ambiente y huésped.

Al ver las fotos de la bacteria Escherischia coli, responsable de infecciones intestinales luego de comer una hamburguesa mal cocinada, o la del hongo oportunista Candida albicans, generador de complicaciones esofágicas en huéspedes susceptibles y del Plasmodium vinculado a la malaria, no quedarán dudas acerca del rol agente en las enfermedades transmisibles.

Ahora bien, deberá comprender que la infección no se resume sólo en él, sino que requiere de otras palabras para producir el estímulo que la desencadena. El impacto del citomegalovirus en un huésped inmunodeprimido por el virus de la inmunodeficiencia humana o por el uso de medicamentos que evitan el rechazo a un transplante es diferente al que puede ocurrir en individuos con defensas intactas.
El mismo Citomegalovirus pasa sin pena ni gloria en el segundo mientras que puede generar complicaciones en la retina del primero.

La última palabra para entender el concepto es ambiente. Una vivienda hacinada constituye un refugio para el bacilo de Koch responsable de la tuberculosis y un recipiente con agua es una mansión para el mosquito Aedes aegypti transmisor del dengue.

Comentarios de los editores de la obra


Los editores del diccionario no soportarían ser generadores de un sopor similar al que produce el Aedes y sugieren finalizar esta primera aproximación. Pero antes de cerrar el libro le piden que consulte una palabra denominada transmisión. El adjetivo transmisible en la portada según dicen lo justifica.

Es una palabra vital en el proceso infeccioso y engloba conceptos. Entre ellos el de fuente de infección, que es entendido como la persona, animal, objeto o sustancia de la cual el agente pasa al huésped. Si retiene aún su curiosidad, verá que en ciertas situaciones pueden identificarse fuentes comunes tales como la intoxicación alimenticia con bacterias conocidas como estafilococos en los asistentes a una comida. Otras suelen ser fuentes propagadas de personas o animales enfermos a personas sanas. No estornude y piense en el resfrío común.

Aparecerán puertas de eliminación que usa el agente al salir del huésped y puertas de entrada a un nuevo individuo. En la mayoría de los casos las últimas son las mismas empleadas por el agente en su salida. Un neumococo, bacteria responsable de neumonías, sale por vía respiratoria y entra en el nuevo infectado por esa vía.

En el medio, un mecanismo de transmisión del agente infeccioso sin intermediarios y tan directo como la mordedura de un perro y la rabia o por el contrario indirecto en la que vehículos tales como los instrumentos médicos mal esterilizados o los vectores invertebrados como el famoso Aedes, que aquí trabaja a sueldo, hacen su trabajo. La infección concretada puede ser inaparente o asintomática o bien aparente con signos y síntomas de enfermedad. Una rinofaringitis asintomática producida por el estafilococo en un cirujano puede ser la clave para entender una epidemia de infecciones cutáneas en pacientes operados. Llegó así al concepto de portador.

Si usted piensa que este diccionario es oportunista y aprovecha el viento de los acontecimientos quizás esté en lo cierto. Desde su origen, las explosivas enfermedades transmisibles tienen más visibilidad que otras epidemias no transmisibles importantes para la salud pública como los accidentes, el tabaquismo o la desnutrición.

Lo que lamentablemente los editores no comparten es que la obra responda a una moda pasajera. Fundamentan la afirmación en trabajos publicados por científicos en revistas prestigiosas que pronostican que al ritmo del cambio climático 260-320 millones de personas padecerán malaria en el 2080 o que inundaciones causarán un mayor número de enfermedades parasitarias. Lejos del Apocalipsis los editores se despiden con dos palabras que exceden la epidemiología: información y tranquilidad. La primera le permitirá obrar de la mejor manera posible y la segunda le recordará que existieron, existen y existirán muchos John Snow que frente a todo, intenten clausurar la bomba de agua que nutre a la enfermedad.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Estamos hechos de polvo de estrellas



Conectados, Carl Sagan, Richard Feynman. En fin, canten maestros. La sinfonia de la ciencia.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Algunas bacterias disfrutan la sal de la vida



Parece que ciertas bacterias no sufren de hipertensión arterial, mucho menos de insuficiencia renal. Basta ver como las sales de sodio, pero también entre otras las de potasio, cloro y calcio, no hacen más que su saludable existencia condimentar. Al menos, eso es lo que ocurre con algunas de diversos linajes que flotan libremente en los lagos salados de la asiática meseta del Tibet. En el agua de la azotea del mundo se agrupan en una comunidad -denominada bacterioplancton- con un hábito de vida un tanto extremo que lejos está de claudicar.

No importan los 2790 metros sobre el nivel del mar, tampoco los 4619. Según Qinglong Wu, investigador de la Academia de Ciencias de China, les preocupa mucho menos la salinidad letal. Recientemente en la revista PloS one afirmó que para un Bacteroidetes, o un Planctomyces, el agua con concentraciones muy elevadas de sales, que trepan incluso a 279 partes por millar, no le plantea demasiadas dificultades. A pesar de que superan con creces las 35 partes por millar promedio frecuentes de detectar en los distintos océanos del planeta Tierra. Allí, en donde los organismos más convencionales no tardarían demasiado en perder su contenido de agua, deshidratarse, desecarse y finalmente morir, las comentadas bacterias decidieron tomar un reparador baño de sal.

Son halófilas, verdaderas amantes de la sal. Extremófilas, como las que residen bajo el poco amistoso hielo de la Antártida. Constituyen modelos para el desarrollo de nuevas aplicaciones tecnológicas. También guías de supervivencia, que intentan explicar como sería factible subsistir en las crudas condiciones que plantean mundos lejanos. El planeta Marte, por solo citar un ejemplo.

Qinglong Wu
por medio de análisis genéticos determinó que incluso aquellas que habitan en las hipersalinas aguas del lago Chaqia tuvieron chances de conformar una próspera comunidad. A contra viento de algunos estudios científicos previos, que no hacían otra cosa que dejar en claro lo mal que se lleva la excesiva salinidad de un ecosistema con el desarrollo de diversos organismos vivos. No ocurrió eso con las bacterias del Tibet, su biodiversidad durante el periodo de estudio nunca se vio minada. Claro, son extremófilas rodeadas de sal y cuentan con una salud de hierro para envidiar.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Afirman que existen niveles elevados de cesio radiactivo en el suelo de Fukushima



Han pasado ya algunos meses de el desastre de Fukushima, pero lejos está la catástrofe de amainar. No es ya la tierra que se mueve, ni el tsunami que todo lo puede. Se trata ahora de un elemento químico, más precisamente el cesio. Luego de emitido, en grandes cantidades desde la central nuclear a la atmósfera terrestre, no ha tenido mejor idea que depositarse en el suelo de una región con importante actividad agrícola. Cesio-137, radiactivo y contaminante, es el que según un grupo de científicos se encuentra alojado en el suelo de Fukushima.

Tetsuzo Yasunari, investigador de la universidad japonesa de Nagoya, integró un grupo de expertos que, por medio de programas de simulación, se encargaron de dibujar un mapa de la distribución de cesio-137 en el territorio japonés. La prefectura de Fukushima, ubicada al este de Japón y a 250 kilómetros de Tokio, y en menor medida sus vecinas Miyagi y Tochigi pasaron a constituir puntos calientes en el mapa desde aquel fatídico 11 de marzo del 2011. El viento se ha encargado de llevar gran cantidad de material radiactivo al mar, mientras que las altas montañas del país nipón han sabido resguardar un poco más a las regiones occidentales de la isla.

Según un artículo, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), el cesio-137 esta allí, pero lo peor es que según parece está dispuesto a quedarse por un largo tiempo. Dejado a su libre albedrío marchará hacia la desintegración de su núcleo atómico y la pérdida de su capacidad radiactiva, claro en un periodo no menor a unas cuantas décadas. Para los investigadores, se impone de manera urgente la necesidad de remoción del suelo de las áreas contaminadas. En aquellos lugares afectados, en donde no sea esto posible, abogan directamente por la limitación de su uso productivo.

Existen numerosas evidencias científicas que afirmaron que el cesio radiactivo, vehiculizado principalmente por medio de alimentos o agua contaminada, presenta potenciales efectos indeseables en la salud humana. El nuevo mapa se encargó de revelar que en varias regiones las concentraciones del elemento en el suelo han superado o en algunos sitios llegado al límite de lo tolerable por las autoridades estatales japonesas. Yasunari confía en que su trabajo servirá como guía. Fundamentalmente a la hora de focalizar en un territorio aquellas medidas que deberán ser tomadas de aquí a futuro sobre el golpeado suelo oriental.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Donde hubo fuego, a veces semillas quedan



En los distintos ecosistemas existieron incendios desde que se tiene memoria, a veces por un rayo caído del cielo, otras tantas debido a un distraído acampante, y en el peor de los casos por obra de un criminal consumado. Un territorio con un fuego salvaje, imposible de ser domesticado. Es así que en bosques, montañas y praderas, el primer salto de calidad tecnológico, y lo que era fuente de protección y calor, se encargó de arrasar con incontenible rebeldía. Sus llamas no hicieron otra cosa que intentar incinerar su guión de bueno de la película.

Vaya solo a manera de lamentables ejemplos no pocos desastres en los bosques del Mediterráneo y también el de algunas zonas forestales situadas en el Cono sur. Daños en el medio ambiente, pérdidas cuantiosas en fauna y flora, riesgos para vidas humanas y debacles económicas constituyen postales comunes luego del incendio. No intenta ser un aliciente, pero como intentó explicar Juli Pausas, experto en ecología vegetal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, también donde hubo fuego muchas veces semillas nuevas quedan.

Para Pausas, el fuego es la perturbación natural de mayor impacto en la vegetación. Incluso situada por encima de tormentas, huracanes, sequías y voraces herbívoros. Tan es así que las plantas que crecen en ambientes con incendios frecuentes han adquirido, en el transcurso de la evolución, una serie de características adaptativas funcionales que le confirieron resistencia a los incendios. Lo dijo hace ya un tiempo, en el número de agosto de 2010 de una revista de divulgación científica llamada Investigación y ciencia.

Algunas especies expuestas a incendios frecuentes, como por ejemplo los pinos o cipreses de la cuenca del Mediterráneo, aunque producen semillas todo el año no las liberan anualmente. Las acumulan en sus copas, en el interior de estructuras leñosas llamadas piñas o conos serótinos. El calor del fuego abre los conos y permite la dispersión de las semillas en el ambiente postincendio, lo cual por suerte luego se traduce en el origen de numerosos ejemplares.

En tanto que en Chile algunos matorrales, que por otra parte históricamente han estado a salvo de los incendios por causas naturales, modifican en la actualidad sus rasgos hereditarios gracias a la mano del hombre. Dicen los expertos que alrededor del 95% de los incendios forestales son causados directamente por el hombre. Parece que las noveles semillas de un arbusto conocido como Helenium aromaticum también.

Según un reciente artículo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), el fuego provocado se ha encargado de seleccionar semillas. Todas resultantes de una pubertad más precoz, con capas aislantes y antitérmicas más gruesas, así como también con una forma más redondeada y por ello más fácil de enterrar. Para Susana Gómez González, científica de la chilena universidad del Bío Bío, estos hallazgos desafían la concepción que se tenía acerca de que los matorrales nativos del país sudamericano presentaban pobres respuestas adaptativas frente a los incendios de origen antropogénico.

Por lo visto, las llamas son dentro de todo un poco consideradas y al menos dan un tiempo a la selección natural y a la evolución. Para Pausas, inclusive algunas zonas que sufrieron incendios en determinado momento representan en la actualidad verdaderos puntos calientes de biodiversidad del planeta. Los ecosistemas vegetales parecen responder ante el estímulo con una mayor especiación. Un alcornoque, de corteza gruesa y aislante, bien puede resultar un claro testimonio.

Ocurre que, como toda capacidad, la adaptación suele tener un límite. Un bombero forestal puede apagar eficazmente un incendio, pero necesita luego de un cierto tiempo de descanso para recuperarse y reiniciar su tarea. Tiempo y descanso es lo que les falta a ciertos árboles. Producto de la sobrecarga de trabajo algunos pinos no pueden regenerar sus piñas.

En los últimos años se asistió en España a un marcado incremento en la frecuencia de incendios forestales. Según Santiago Fernández Muñoz, investigador de la universidad Carlos III de Madrid, fue lo que sucedió por ejemplo en la provincia de Valencia. “A partir de la década de 1970 existió un cambio en el régimen de los incendios, motivado en gran medida por la despoblación rural, el cambio en los usos del suelo, y la mayor continuidad de los ecosistemas forestales como consecuencia de esa despoblación”, manifestó el científico en una entrevista.

Pausas en tanto opinó que “la proliferación de plantaciones de árboles, sobre todo coníferas, y las políticas de prevención y extinción de incendios contribuyeron a un aumento de combustible inflamable”. Parece coincidir con Fernández Muñoz en que las políticas de prevención y extinción de incendios implementadas en España no han logrado dar mayores respuestas.

“Durante los últimos 40 años existió un incremento en el tamaño y la frecuencia de incendios en muchos de nuestros paisajes. Este incremento se ha producido a pesar de la intensificación paralela de los esfuerzos de control y extinción de fuegos”, remarcó el investigador. Por si fuera poco se encargó de tildar de poco natural y contraproducente a la gestión forestal que intenta eliminar a cada uno de los incendios que ocurren en el tiempo. Considera que “deberían asumirse ciertos regímenes sostenibles de incendios y se tendría que aprender a convivir con ellos".

En Chile las cosas no parecen ser muy diferentes. Claro, con la salvedad de que según los científicos el incremento exponencial en el registro de incendios forestales, a partir del siglo XIX, ha estado siempre vinculado a actividades humanas. Allí los arbustos no padecieron, ni padecen, una mayor predisposición para sufrir incendios debido a causas naturales. Igual piden un poco de tiempo.

lunes, 17 de octubre de 2011

Resistencia bacteriana: pequeño informe de situación



Un nuevo parte desde el frente dijo que en el último tiempo las cosas en Europa no anduvieron para nada bien. Afirmó que durante 2007 en las trincheras sanitarias se registraron numerosas bajas en combate debido a bacterias resistentes a algunos antibióticos. Marlieke E. A. de Kraker, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública de Holanda, comentó recientemente en la revista PLoS Medicine que ascendieron a más de 8000 las muertes no esperadas. Un número mayor al previamente pronosticado.

Los enemigos ya no son los mismos de antes. Staphylococcus aureus y especialmente Escherichia coli, dos de las bacterias más frecuentemente implicadas en el desarrollo de infecciones generalizadas, han sabido plantar resistencia al tratamiento. Además de los decesos comentados, muchas personas han ido a parar a las áreas de cuidados intensivos de los hospitales. Necesitaron varios días extras de costosa atención médica para salir adelante. Los gastos treparon a 62 millones de euros por encima de lo estipulado.

El armamento se encuentra minado. Las cefalosporinas de tercera generación, antibióticos otrora efectivos, han dejado de ser balas mágicas contra Escherichia coli. Se calcula que dicho germen ha sido responsable de 163.476 septicemias en las unidades de terapia intensiva europeas. Alrededor del 9 por ciento de ellas no pudieron ser tratadas con cefalosporinas de tercera generación debido a su ineficacia frente a cepas resistentes. En tanto el Staphylococcus resistente a meticilina continúa con su denodada batalla librada contra el personal sanitario.

El uso indiscriminado de antibióticos -para patologías en algunos casos no bacterianas y banales- ha sido en parte responsable de la situación. La resistencia bacteriana no es un fenómeno nuevo, pero en el último tiempo el problema ha cobrado un mayor protagonismo. De no implementar alguna nueva medida sanitaria, las cosas no mejorarán demasiado en el futuro. Tan es así, que de Kraker cree que es posible que los desenlaces fatales, asociados solo a estos dos gérmenes, asciendan a la triste suma de 17.000 caídos en el campo de batalla durante el próximo 2015.

martes, 27 de septiembre de 2011

Einstein y la velocidad de la luz: corre, corre, neutrino



Desacelera neutrino, partícula atómica que te alejas de la luz y vas derecho a la oscuridad. No te aproveches de tu ínfima masa, bien sabes que no llega a ser la mil millonésima parte de la que se puede encontrar en un simple átomo de hidrógeno. ¿Por qué sí habitualmente atraviesas el planeta sin saludar esta vez tenías que figurar? Las tapas de todos los periódicos dicen que saliste del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), recorriste 730 kilómetros bajo tierra y llegaste antes de lo que lo habría logrado un rayo de luz.

Parece que se trata de un nuevo record mundial. Le sacaste 60 nanosegundos –un nanosegundo es la mil millonésima parte de un segundo- a algo que decían que era imposible de superar. Igual, no era necesario contrariar al prócer de la teoría de la relatividad.

Albert Einstein, científico fundamental del siglo XX, legó a la humanidad un espacio y un tiempo diferente, así como también gran parte de los fundamentos teóricos en que reposa la física moderna. Lo aseguró Martin Gardner, un divulgador científico norteamericano, al final de su libro “La Explosión de la relatividad”. Textualmente: “A la tierra no le ocurrieron demasiadas cosas dignas de mención, al menos durante un tiempo. Continúo girando sobre su eje achatándose por los polos y dando vueltas alrededor del sol. Sin embargo algo le sucedió a la física. Su capacidad de explicar, predecir y alterar la faz de la tierra se hicieron mayores de lo que nunca antes había sido posible. Para bien o para mal”.

Dicen que Einstein antes de morir escribió “Newton perdóname”. Pero como ya lo afirmó el filósofo de la ciencia Thomas Kuhn “la tradición científica normal que surge de una revolución científica es no solo incompatible, sino también a menudo incomparable con la que existía con anterioridad”. En su libro “Diez teorías que conmovieron al mundo”, Leonardo Moledo, un divulgador científico argentino, comentó como Einstein refinó la física newtoniana y logró sacarle un decimal más a la realidad.

Isaac Newton, uno de los físicos más importantes de todos los tiempos, presuponía un espacio único y un tiempo único. Como dijo Moledo: “Einstein barre con este plácido y seguro paisaje establecido y al que dos siglos de funcionamiento no habían desgastado. Rompe con la idea de un tiempo único y un espacio único: no hay reloj idéntico para todos los observadores que serán incapaces de ponerse de acuerdo sobre la marcha de los relojes, las duraciones del tiempo y las distancias”.

En definitiva no hizo otra cosa que destruir el espacio y tiempo absoluto de Newton. Einstein tiñó con relatividad a fenómenos físicos tales como el movimiento, aunque algunas cosas como por ejemplo la velocidad de la luz se graduaron de absolutas en su teoría. “La velocidad de la luz es absoluta e idéntica para todos los observadores y ningún objeto material puede hacerlo mas rápido que ella”, sentenció el científico. ¿Y ahora con los neutrinos qué?

Cautela es por el momento lo que piden los científicos del CERN. Dejan en claro la necesidad de realizar nuevas mediciones, con la finalidad de descartar eventuales errores que puedan haber surgido durante el cronometraje de la alocada carrera de los neutrinos. Si hasta Rolf Heuer, director general del CERN, dijo en varios medios de comunicación que no cree que Einsten haya podido equivocarse.

Si se confirma la celeridad de los neutrinos se estaría en presencia de lo que Kuhn denominó una anomalía. Una espina que al no poder integrarse al paradigma, o principio teórico reinante, comienza a molestar las neuronas de los científicos.

Habitualmente el desconcierto de la comunidad científica lleva a la propuesta de alternativas y a la investigación al margen de las reglas del paradigma hasta ahora dominante. Surge así uno nuevo que directamente entra en pugna con el anterior. Crisis y revolución son para Kuhn los motores que permiten el progreso de la ciencia.

Por eso querido neutrino, mejor no te detengas. Acelera a fondo y muestra todo tu poder. Los científicos necesitan medirte, ver si cruzas nuevamente la meta victorioso. Permíteles saber si serás una nueva espina. El desarrollo de la ciencia es así, al golpe de revoluciones muchas veces brutales. Haz lo que tengas que hacer. Si ganas nuevamente, seguro que el viejo Einstein esté donde esté te perdonará.

Imagen: Flickr-morgantj

sábado, 17 de septiembre de 2011

Enfermedad de Chagas: las linternas de los afiebrados



Una luz en el túnel de los desesperados, una linterna para alrededor de 12 millones de afiebrados. Eso es lo que entre otros representa K777. Ni más ni menos que un intento de bala mágica contra el Trypanosoma cruzi, un infatigable parásito responsable de la enfermedad de Chagas. James McKerrow, investigador de la universidad de California, es su mentor y viene decidido a lograr algo que en los últimos años parecía casi inalcanzable: un nuevo medicamento para la enfermedad de Chagas.

McKerrow desde hace más de 20 años se dedica a buscar una respuesta para este problema. Detectó en su laboratorio que su compuesto posee una potente actividad contra Trypanosomas presentes en cultivos de células. Específicamente actúa contra cruzaína, una enzima vital para la sobrevida, multiplicación y diseminación del parásito.

Con la ayuda de Stephen Barr, investigador de la universidad norteamericana de Cornell, comenzó en 2005 con ensayos en animales de laboratorio. Arrojaron resultados satisfactorios que motivaron recientemente a la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) a darle el visto bueno para la puesta en marcha de fases iniciales de investigación en seres humanos.

En esta carrera con obstáculos McKerrow no recibió ningún apoyo de alguna de las numerosas compañías farmacéuticas existentes. “No conozco otro ejemplo de fármaco, que como está ocurriendo aquí, haya sido descubierto y desarrollado por fuera de la industria farmacéutica”, comentó McKerrow. Para los estudios iniciales en animales contó con el apoyo económico del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos.

Actualmente tiene el aval de la "Iniciativa medicamentos para enfermedades olvidadas", una organización sin fines de lucro, destinada al soporte de actividades de investigación y desarrollo de nuevos tratamientos para algunas enfermedades no tenidas en cuenta. La entidad está involucrada en varias líneas de investigación y espera contar con un nuevo medicamento contra el Chagas para 2014.

McKerrow ruega contar con fondos suficientes para continuar con su trabajo. “Esa es la forma en que esto funciona cuando no se tiene una compañía atrás. Usted no tiene accionistas o capital de riesgo de respaldo. Hay que poner piedra por piedra”, afirmó el investigador. Pero el esfuerzo bien lo vale. K777 podría en el futuro constituir una alternativa a nifurtimox y benznidazol, dos añejos medicamentos de eficacia limitada y toxicidad para nada despreciable.

Hace más de cuarenta años que los prospectos no hablan de un nuevo medicamento antichagásico. Pero por suerte las inquietudes de McKerrow parecen no ser aisladas, sino que están insertas en un cambio de paradigma. No pocos medicamentos diseñados inicialmente para otras enfermedades en la actualidad prueban suerte en la enfermedad de Chagas.

Un fármaco como el posconazol, indicado en el tratamiento para infecciones graves por hongos, es investigado en Brasil y Argentina gracias a un convenio entre un laboratorio farmacéutico y organismos sanitarios. También la milenaria y económica aspirina intenta formar parte del arsenal terapéutico. En definitiva, buscan también ser linternas de los afiebrados.

“Realmente deseo que todo esto sirva como modelo para el desarrollo de esfuerzos similares en distintas partes del mundo”, dijo McKerrow. Cuatro décadas, una noche larga para una vida corta. Con tantas marcas que ya forman parte. Pero no importa si aún se puede ayudar. Millones esperan, no vayan a demorar.

jueves, 15 de septiembre de 2011

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Píldoras para no dormir (en busca de mentes despiertas)



"Píldoras para no dormir” nos invita a sacudir nuestra mente a lo largo de cada uno de sus capítulos. Nos facilita volar o hacer una inmersión en la belleza de los mundos científicos, que vamos descubriendo a lo largo del viaje emprendido de la mano de Fernando Fuentes, en el que ni siquiera podremos echar una cabezadita de sueño. Porque consigue que nos sorprendamos, que estemos expectantes de llegar al final de cada historia.

Con su pluma, sus conocimientos y un estilo que facilita la lectura, el autor evita los tecnicismos y apuesta por un lenguaje sencillo. En algunas ocasiones, uno se siente como niño que escucha un cuento que lo lleva a tierras lejanas como el Antiguo Egipto o lo embarca en viajes junto a Cristóbal Colón o Charles Darwin. Cualquier persona de cultura media puede entender estos relatos, que son ejemplo claro de una buena divulgación científica: la sencillez va unida a la rigurosidad científica.

Rosa Castro Cavero

Periodista especializada en Divulgación cientifica
Aragon Investiga

lunes, 8 de agosto de 2011

Un cánido estepario



Fuiste un cánido estepario en las alturas siberianas. Algo a mitad de camino entre un lobo y un doméstico perro. Estabas oculto en una cueva en las montañas doradas de Altái, desde hace nada menos que 33.000 años. Hasta que hace un tiempo algunos investigadores te encontraron fósil. Ahora en PloS one, Yaroslav Kuzmin, científico de la Academia de Ciencias de Rusia, dijo que la amalgama de tu cráneo y dentadura no es de lobo, ni perro, pero tampoco de cordero. A pesar del permafrost, está claro que no te tentó la evolución. Eso de mover la cola y bajar la mirada no era para vos.

¿Lobo estás?, preguntó Solari, casi 26.000 años después. Pero como dice la letra “por donde esas nubes van, ya no late el animal, no late más”. Ni siquiera una respuesta de perro dinamita. Aunque el escritor Hermann Hesse tu linaje nunca registró, fuiste un cánido estepario con devoción. Ya no importa si no resultaste dócil, o no supiste como otros aprovechar las oportunidades. Da igual la soledad o la selección. En fin, por lo visto eso de dar la patita tampoco era para vos.

sábado, 30 de julio de 2011

Próximamente......

jueves, 7 de julio de 2011

Los murciélagos están atrapados en la noche



No son noctámbulos incorregibles, tampoco planean algo siniestro amparados por el crepúsculo. A los murciélagos no les queda otra: se encuentran encerrados en la noche. Es que al igual que para Drácula, un vampiro y mítico personaje que contribuyó bastante en darles mala fama, la luz del día suele estar para ellos vedada. Como ocurre con el conde, los rayos solares terminan por debilitarlos a tal punto que se les hace más difícil volar.

Los porqués de este fenómeno no surgen de novelas ni fábulas. Estudios científicos previos habían intentado explicar este obligado comportamiento nocturno. Las dificultades para competir con otros animales diurnos, como por ejemplo algunos pájaros -ya sea por espacio o comida-, pero también una conducta evitativa frente a peligrosos predadores, habían sido enunciadas como posibles respuestas. Pero según Christian Voigt, científico del instituto alemán Leibniz para la investigación de la vida salvaje, ninguna en definitiva llegó a ser del todo precisa.

Para Voigt, todo tendría que ver con un mayor y luego insostenible consumo de energía, destinado a permitir los vuelos a la luz del sol. Incluso de noche, cuando un murciélago decide surcar el aire, la velocidad con que utiliza la energía disponible aumenta entre 8 a 15 veces en relación con la que se constata en reposo. Asociado a dicho incremento, se genera también un marcado ascenso en la producción de calor. Este debe ser disipado de algún modo, claro si es que los animales pretenden evitar las peligrosas consecuencias vinculadas a una elevada temperatura corporal. La evaporación gracias a la respiración y en mayor medida la pérdida de calor por medio de la piel, son dos de las estrategias posibles.

Una elevada temperatura ambiental puede complicar a los murciélagos y ponerlos en riesgo por hipertermia. Fundamentalmente debido a que las alas -que representan gran parte de la superficie corporal- son delgadas láminas ineficaces a la hora de liberar el exceso de calor. Por el contrario, tienen una gran capacidad para captar las radiaciones solares presentes durante el día, lo que termina por predisponer a los alados a un mayor sobrecalentamiento. Para sobrevivir, deben entre otras cosas enfriar sus alas y modificar sus patrones y técnicas de vuelo.

Nada de eso le sale gratis. Más energía empleada para volar, menos efectividad a la hora de conseguir alimento, en definitiva pasajes aéreos diurnos más costosos que los disponibles en vuelos nocturnos. Voigt pudo documentarlo, en el último número de la revista Proceedings of the Royal Society B, gracias al estudio de Carollia perspicillata, un ejemplar que se alimenta fundamentalmente de frutas y vive en las regiones tropicales de América.

Forma parte de una de las aproximadamente 1.100 especies de murciélagos existentes. Como la mayoría, añora un calendario de días siempre nublados y años con inviernos un poco más largos. Desde hace tiempo todos se encuentran atrapados en la noche y no dejan de asegurar que nunca idearon nada raro.

Imagen: WoodyH1-Flickr

viernes, 24 de junio de 2011

Tabaco y cáncer de próstata: una asociación ilícita



El prontuario del tabaco consta ya de varias hojas. En él se reflejan solo por dar ejemplos sus problemas con órganos vitales para el ser humano tales como el corazón o los pulmones y su rol de partícipe necesario en infartos cardiacos o trastornos respiratorios incapacitantes. Pero también algunas enfermedades oncológicas en diversas localizaciones no hacen otra cosa que condenarlo: aunque suene extraño expertos afirman que la mortalidad por cáncer de próstata suele ser mayor entre los fumadores.


Para sustentar la afirmación Stacey Kenfield, investigadora de la universidad norteamericana de Harvard, lideró un grupo de científicos que se dedicaron a analizar datos estadísticos de más de 5000 personas, recolectados todos por medio de encuestas durante un lapso de 20 años. Lamentablemente, en las conclusiones de un artículo publicado recientemente en la revista JAMA, corroboraron que aquellas personas que fumaban al momento del diagnóstico del cáncer de próstata presentaron luego mayores desenlaces fatales en comparación con aquellos que no tenían dicho hábito.


Situaciones tales como una mayor agresividad del tumor, recurrencias y metástasis en órganos distantes de la próstata, así como una mayor resistencia a tratamientos habitualmente efectivos, fueron particularmente vinculadas al tabaco. Estudios previos habían ya determinado que existe un incremento de aproximadamente un 30% en el riesgo de morir por cáncer de próstata entre los fumadores.


Para Kenfield, forman parte del hipotético modus operandi la acción directa sobre el tejido prostático de algunos carcinógenos presentes en el tabaco, como por ejemplo el cadmio o las nitrosaminas. También el incremento en los niveles sanguíneos de hormonas tales como testosterona y por último la nicotina con su capacidad para generar la proliferación de vasos sanguíneos, que finalmente se encargan de nutrir al tumor, serían responsables de lo observado.



Imagen:melihaik-flickr

lunes, 2 de mayo de 2011

La malaria se transmitió a humanos desde los gorilas


Había una y otra vez un parásito llamado Plasmodium falciparum, principal responsable de una enfermedad infecciosa denominada malaria. Gracias a la vehiculización por medio de la picadura de un mosquito, denominado Anopheles, desde tiempos inmemoriales se dedicó a azotar particularmente a numerosos habitantes del continente africano. Si bien algunas estadísticas recientes afirmaron que más de un millón de personas mueren cada año debido a su accionar, es poco lo que reflejaron acerca de quien fue el que inicialmente legó la infección en humanos.

¿De quién heredó el temible parásito el ser humano? Es una pregunta no menor que ocupó la cabeza de los científicos y motivó en los últimos años un constante debate. No existen demasiadas dudas de que el éxito de la infección en el Homo sapiens dependió del contacto con el agente infeccioso y la factibilidad de una transmisión cruzada entre distintas especies. Luego, la rápida circulación entre humanos, así como las modificaciones genéticas adaptativas que sufrió el germen, se encargaron de otorgarle finalmente ribetes epidémicos.

Para algunos investigadores las primeras víctimas del Anopheles bien podrían haber sido ciertas aves, otros creen en cambio que el sacrificado rol pudo ser interpretado por chimpancés, bonobos, roedores y hasta temibles lagartos. En tanto, Franck Prugnolle, investigador del Centro de estudio de polimorfismo de microorganismos de Montpellier, en Francia, apostó todas sus fichas a los gorilas.

En un artículo de revisión, publicado recientemente en la revista PloS Pathogens, afirmó que lo hacía debido a resultados de algunos estudios que utilizaron técnicas de biología molecular. Por medio del análisis del ADN habían demostrado una similitud entre el germen que infectó a gorilas y a humanos. La historia y el debate aquí no terminan, ya que para Prugnolle nuevos estudios deberán explicar mejor este salto interespecie del Plasmodium falciparum.

Imagen: Flickr-noctiluca

sábado, 23 de abril de 2011

Ateroesclerosis: placas más jóvenes con mayores complicaciones circulatorias



“Los humanos tienen la edad de sus arterias”, más de una vez se escuchó decir. No está de más recordar que la ateroesclerosis -el depósito de una placa de colesterol y otros elementos en el interior de las paredes arteriales- desde hace décadas constituye una de las principales causas de muerte y enfermedad en la población general. Es que el comportamiento inestable y la ruptura de dicha placa, con salida del contenido hacia la luz y su posterior obliteración o trombosis, generalmente se paga caro. El déficit en la circulación, los infartos cardiacos y los accidentes cerebrovasculares son frecuentes complicaciones. Los científicos creen que las arterias adolecen la edad de sus placas: por medio de estudios, que incluyeron hasta la datación con el radioisótopo Carbono-14 (14C), lograron determinar que las más jóvenes son propensas a generarles mayores trastornos.

Una placa de ateroesclerosis joven carga con un mayor tenor de grasa y numerosas células inflamatorias conocidas como macrófagos, además de una pared de contención menos resistente, con menor cantidad de colágeno y células musculares en comparación con las más añosas. Johan Björkegren, investigador del Instituto Karolinska, en Suecia, lideró un grupo de científicos que analizó placas localizadas en ciertas arterias, vitales para la irrigación del cerebro, llamadas carótidas. Fueron obtenidas a partir de 29 pacientes, quienes debido a síntomas neurológicos necesitaron pasar por el quirófano. Gracias a técnicas de 14C en un estudio publicado en la revista PLoS one determinaron que el promedio de edad de todas las placas complicadas era de solo 9.6 años. Ninguna llegaba a superar los 15 años de edad.

La mayoría de las lesiones habían sufrido una veloz y forzada maduración, comandada principalmente por una mayor concentración de una hormona denominada insulina. Los niveles de insulina circulantes en sangre detectados en todos los pacientes eran inversamente proporcionales a las edades de sus placas. Para los científicos, la hormona induciría una mayor actividad de ciertos genes y moléculas proinflamatorias. Daría como resultado una placa con un desarrollo más veloz, pero también más inestable y con fuerte tendencia a la ruptura.


Imagen: El Bibliomata-Flickr

viernes, 8 de abril de 2011

Psoriasis e hipertensión arterial, mala combinación





Existen oportunidades en la que dos enfermedades se confabulan para complicar un poco las cosas. Un problema respiratorio acompañado por una dolencia digestiva constituye un ejemplo fácil de citar. Otro fue rememorado por el trabajo de científicos: los pacientes que padecen hipertensión arterial y psoriasis -una frecuente enfermedad de la piel- tienen mayores dificultades para controlar sus valores de presión arterial cuando se encuentran bajo tratamiento antihipertensivo.




El vínculo entre ambas enfermedades no constituye algo novedoso. Estudios previos habían ya demostrado la particular asociación. La noticia, aportada por April Armstrong, líder de un grupo de investigadores de la universidad norteamericana California Davis, consiste en la presencia de casos más severos de hipertensión entre los pacientes psoriásicos.




Para llegar a esa conclusión analizaron historias clínicas de 3253 sujetos atendidos durante el periodo comprendido entre 2004 y 2009 en ese centro. Los resultados del estudio, publicado recientemente en la revista PLoS one, reflejaron que los individuos con psoriasis, quienes además luego recibían un nuevo diagnóstico de hipertensión arterial, tenían 5 veces más posibilidades de requerir un fármaco antihipertensivo, en comparación con los nuevos diagnosticados que no padecían la nombrada enfermedad dermatológica. También poseían cerca de 20 veces más chances de necesitar hasta cuatro medicamentos para mantener la presión arterial en valores óptimos.




En 1920 los patólogos lograron detectar la presencia de alteraciones en los pequeños vasos sanguíneos que nutren a la piel de las personas con psoriasis. Más complejo resulta por el momento dilucidar cuales son los mecanismos que dan origen a dicho hallazgo, además de lograr determinar un nexo existente con las dificultades que surgen a la hora de tratar a hipertensos. Aparecen algunas moléculas tales como angiotensina II, con probado rol en la génesis de ateroesclerosis, y endotelina-1 -involucrada en el desarrollo de hipertensión arterial y con elevadas concentraciones sanguíneas en pacientes psoriásicos- como candidatas a explicar el fenómeno.




Armstrong espera que su trabajo sirva como disparador de otras investigaciones que logren finalmente explicar lo observado. También que sus datos actúen como señal de alerta para los médicos que diariamente diagnostican y tratan a pacientes hipertensos en sus consultorios.




Imagen: rosmary-Flickr

martes, 22 de marzo de 2011

DJ-1: una proteína vital en la endometriosis



Una de cada diez mujeres en edad reproductiva padece una enfermedad ginecológica denominada endometriosis. Consiste en el desarrollo de un tejido que habitualmente constituye la pared interna del útero -conocida como endometrio- en órganos distintos a éste. Aún no se conoce del todo cómo y porqué las células endometriales hacen de ovarios, vejiga, y en algunos casos pulmones, nuevos sitios de residencia. Pero un reciente hallazgo de científicos publicado en la revista PLoS ONE quizás aclare un poco el panorama: DJ-1, una proteína reguladora, resultó ser vital para que las inquietas células estuvieran donde no debían estar.

DJ-1 haría las veces de un verdadero tónico energizante. Sisinthy Shivaji, investigador del Centro de Biología Celular y Molecular de Hyderabad, en la India, en un laboratorio empleó la proteína para facilitar la sobrevida, así como también las tareas de proliferación, migración e invasión de las células endometriales. Bajo su influjo evitaron el estrés oxidativo y la apoptosis o muerte celular programada. Además potenciaron su capacidad de adherirse al colágeno presente frecuentemente en los órganos invadidos.

Pero nada es para siempre, Shivaji luego se encaprichó y bloqueó la acción de DJ-1. Las pacientes con endometriosis presentan una gran expresión del comentado tónico. Mientras que en las células de laboratorio volvió la calma. Sin dudas parecían haber perdido en gran medida su energía.

martes, 8 de marzo de 2011

Genes para el Tibet: o cómo vivir en el techo del mundo



A más de 4000 metros de altura todo es más que complicado. Caminar por la meseta del Tibet, al suroeste de China, puede resultar una titánica tarea. Pasar una temporada, ni que hablar. En la mayoría de los casos no tardarán en aparecer cefaleas, mareos, falta de aire, además de fatiga física y mental. Le dicen Mal Crónico de Montaña, un suplicio que por suerte no es para todos: los tibetanos gracias a la selección de ciertos genes lograron amigarse con la altura y mitigar la caída en la concentración del oxígeno atmosférico.

Llegaron en el Neolítico, hace aproximadamente 10.000 años. Binbin Wang, científico del Instituto Nacional Chino para la Investigación en Planificación Familiar, afirmó en un artículo, recientemente publicado en la revista PLoS one, que lo hicieron a través de los valles que rodean a las montañas de Hengduan. Traían con ellos cromosomas aptos para la supervivencia.

Alrededor de 1100 generaciones transcurrieron ya sus días en la azotea del planeta. La continua acumulación de variaciones genéticas favorables les permitió adaptarse a las condiciones extremas reinantes. Para Wang, EPAS1, EGLN1, pero también ANGPT1, ECE1 y LEPR serían los genes involucrados.

Vasos sanguíneos con paredes más delgadas, alto flujo de sangre por el circuito pulmonar y otros tejidos, como por ejemplo la placenta. Además de un mayor desarrollo de órganos reproductores femeninos y mejores tasas de sobrevida de los recién nacidos, son los principales recursos que antepusieron con eficiencia frente a la temible escasez de oxígeno. Mal no les fue, practican la agricultura, crían algo de ganado, entre otras muchas actividades. También dan gracias a la genética, por permitirles ver el sol brillar desde el techo del mundo.

lunes, 21 de febrero de 2011

Aspirina para la enfermedad de Chagas



La ciudad se despereza con carteles que afirman que en la actualidad la industria invierte más dinero para el desarrollo de nuevos cosméticos que en medicamentos para la enfermedad de Chagas, un endémico problema sanitario que azota a varios países desfavorecidos del mundo. ¿Simple olvido o cuidado maquillaje de una realidad? Quien sabe. Pero no todo parece estar perdido, mientras existan investigadores rebeldes al letargo con nuevas cosas para contar: algunos afirmaron que en ratones de laboratorio la aspirina disminuyó la severidad de las complicaciones cardiacas crónicas de dicha enfermedad.

La enfermedad de Chagas es generada por un parásito denominado Trypanosoma cruzi. Vehiculizado por insectos conocidos popularmente como vinchucas o chinches, hace del corazón y otros órganos del cuerpo humano su campo de batalla final. Durante los primeros días de combate, en lo que se conoce como fase aguda, circula libremente por el torrente sanguíneo sin generar síntomas en la mayoría de los casos. Pero pueden existir también episodios esporádicos de fiebre, dolor de cabeza, agrandamiento de ganglios linfáticos, palidez y dolores musculares que no tardan en remitir. Pasado un tiempo, que incluso pueden ser varios años o décadas, sobreviene en alrededor del 40% de los infectados una fase crónica.

Allí, entre otras complicaciones, la insuficiencia cardiaca -derivada de la presencia de parásitos en el músculo cardíaco y la reacción inflamatoria del organismo que procura hacerles frente- lamentablemente se constituye como moneda corriente e importante causa de mortalidad entre los enfermos. ¿Podrá la aspirina ser útil a la hora de evitar dicho desenlace?

En humanos, es un poco prematuro para responder a ese interrogante. Pero en ratones infectados - empleados como modelos experimentales- algunos científicos, liderados por Shankar Mukherjee, investigador de la Escuela de Médicina Albert Einstein de los Estados Unidos, demostraron efectos beneficiosos. Dosis de aspirina de alrededor de 20 mg/kg – las dosis analgésicas utilizadas en humanos suelen ser mayores- bastaron para lograr un menor deterioro en la contracción cardiaca, siempre en comparación con ratones no tratados con dicho medicamento. En las conclusiones del estudio, publicado recientemente en la revista PLoS one, sugirieron que la modulación del proceso inflamatorio sería el responsable del fenómeno observado.

Cuando un intruso como el T. cruzi ingresa a un organismo se desencadena a modo de defensa la liberación de una cascada de componentes inflamatorios. Por ello, la administración de un fármaco antiinflamatorio durante esa fase, para los expertos parece no ser la mejor elección. En ratones tratados precozmente con aspirina se observó un incremento en la concentración de parásitos en sangre y una mayor mortalidad. No sucedió lo mismo al ser tratados luego de 60 días del comienzo de la infección. Ocurre que en ese momento la inflamación, que aquí tiende a perpetuarse, pasa a tener un rol autolesivo para las células musculares cardiacas. Allí es donde la aspirina puede ser de ayuda.

Hace más de 100 años Carlos Chagas, un médico brasileño, descubría la enfermedad. Luego de un tiempo transcurrido, deficiencias en los métodos de diagnóstico y escasos tratamientos disponibles condenan cada año alrededor de 14.000 enfermos de todo el planeta a una muerte silenciosa. Existen entre 10 a 15 millones de infectados a nivel mundial. La aspirina tampoco es una novedad, pero es económica. A pesar de la magra inversión en investigación y desarrollo destinada al Chagas, permite que a la espera de nuevos avances retumbe en la mente de algunos científicos, y también en los olvidados, aquello de que no todo está perdido.