lunes, 17 de octubre de 2011

Resistencia bacteriana: pequeño informe de situación



Un nuevo parte desde el frente dijo que en el último tiempo las cosas en Europa no anduvieron para nada bien. Afirmó que durante 2007 en las trincheras sanitarias se registraron numerosas bajas en combate debido a bacterias resistentes a algunos antibióticos. Marlieke E. A. de Kraker, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública de Holanda, comentó recientemente en la revista PLoS Medicine que ascendieron a más de 8000 las muertes no esperadas. Un número mayor al previamente pronosticado.

Los enemigos ya no son los mismos de antes. Staphylococcus aureus y especialmente Escherichia coli, dos de las bacterias más frecuentemente implicadas en el desarrollo de infecciones generalizadas, han sabido plantar resistencia al tratamiento. Además de los decesos comentados, muchas personas han ido a parar a las áreas de cuidados intensivos de los hospitales. Necesitaron varios días extras de costosa atención médica para salir adelante. Los gastos treparon a 62 millones de euros por encima de lo estipulado.

El armamento se encuentra minado. Las cefalosporinas de tercera generación, antibióticos otrora efectivos, han dejado de ser balas mágicas contra Escherichia coli. Se calcula que dicho germen ha sido responsable de 163.476 septicemias en las unidades de terapia intensiva europeas. Alrededor del 9 por ciento de ellas no pudieron ser tratadas con cefalosporinas de tercera generación debido a su ineficacia frente a cepas resistentes. En tanto el Staphylococcus resistente a meticilina continúa con su denodada batalla librada contra el personal sanitario.

El uso indiscriminado de antibióticos -para patologías en algunos casos no bacterianas y banales- ha sido en parte responsable de la situación. La resistencia bacteriana no es un fenómeno nuevo, pero en el último tiempo el problema ha cobrado un mayor protagonismo. De no implementar alguna nueva medida sanitaria, las cosas no mejorarán demasiado en el futuro. Tan es así, que de Kraker cree que es posible que los desenlaces fatales, asociados solo a estos dos gérmenes, asciendan a la triste suma de 17.000 caídos en el campo de batalla durante el próximo 2015.