viernes, 18 de septiembre de 2015

Tras un Infarto Cardiaco se incrementa el riesgo de Diabetes



La diabetes es una patología milenaria caracterizada  por un elevado nivel de un azúcar, o más precisamente de un hidrato de carbono denominado glucosa, en el torrente sanguíneo de los enfermos. También es conocida lamentablemente por el compromiso de diversos órganos tales como riñones, vasos sanguíneos, o incluso los ojos entre muchos otros. Durante su historia los expertos han sabido detectar factores de riesgo que se deben evitar si lo que se quiere es no padecerla, también han logrado diseñar tratamientos cada vez más eficaces para combatirla. Recientemente acaban de vincular al infarto cardiaco con un mayor riesgo de padecer diabetes.

Un médico rutinariamente pensaba en pesquisar diabetes cuando se enfrentaba a un paciente con sobrepeso, alteraciones en las cifras de colesterol o triglicéridos en sangre, o presión arterial elevada. Según un estudio publicado en la revista PLoS ONE el antecedente de haber sufrido un infarto cardiaco independientemente de los otros factores nombrados es otra condición que ahora deberán tener muy en cuenta. Hyuk-Sang Kwon, investigador de la Universidad Católica de Corea, lo recomendó en las conclusiones de un trabajo en el que analizó una base de datos con más de 2000 pacientes.

Un infarto cardiaco, o agudo de miocardio según los cardiólogos, consiste en la lesión de una capa de músculo que se encuentra habitualmente en el corazón. Ni más ni menos que esa que le permite cumplir su rol fundamental de bomba aspirante e impelente de sangre. Suele desencadenarse por alguna obstrucción y pérdida de flujo sanguíneo en arterias vitales conocidas como coronarias.  Numerosos estudios han asociado a la diabetes con un incremento en el riesgo para padecer un infarto. Generalmente debido a que predispone a la formación más acelerada de placas de ateroesclerosis –verdaderos acúmulos de colesterol entre otros componentes- en el interior de las coronarias. Lo relatado constituye uno de los principales problemas para la salud pública en todo el mundo.

Todos los pacientes seguidos por Kwon al momento del ingreso a un centro asistencial por un infarto agudo de miocardio no presentaban antecedentes previos de diabetes. No había diagnósticos aportados por médicos en las historias clínicas, tampoco alteraciones en las pruebas de laboratorio empleadas con anterioridad para dar con diabetes. Pero luego del paso por la Unidad Coronaria un número significativo de ellos comenzó a tener dificultades para controlar la concentración de glucosa en sangre.

La diabetes es una enfermedad que puede deberse a muchos factores. Entre ellos ha sido relacionada con procesos en el cual existe lo que se conoce como inflamación generalizada o sistémica. Quizás el más conocido sea la obesidad, situación en el que todo el organismo se ve expuesto a la acción de nocivos compuestos proinflamatorios que terminan impactando en diversos órganos. No esta claro el mecanismo exacto por el cual estos compuestos -entre los que se destacan elementos presentes en la sangre tales como los glóbulos blancos y algunas proteínas-  generan compromiso. La presencia de grasa abdominal favorece la liberación de los citados.

Los expertos tienen en claro que otra condición  proinflamatoria la constituye un infarto agudo de miocardio. Debido a la falta de circulación en las arterias coronarias se genera una necrosis o muerte de algunas células musculares cardiacas. Secundariamente el sistema inmune responde con  la liberación de mediadores proinflamatorios, que en el afán de actuar como elementos de defensa terminan por generar mayores complicaciones. Algunos estudios han reportado empeoramiento de placas de arteriosclerosis en sitios distantes a una zona de infarto cardiaco debido a la inflamación generalizada reinante. Nuevas investigaciones deberán aclarar aún más la relación entre infarto, inflamación y diabetes. Por el momento los médicos tendrán que prestar más énfasis a la hora de detectar la aparición de diabetes en pacientes que hayan transitado por una unidad coronaria.