jueves, 11 de febrero de 2016

Vinculan entre otros al sobrepeso y a la hipertensión arterial con problemas en la columna vertebral



El dolor de espalda es un motivo de consulta común ante el médico. Alrededor de 8 de cada 10 personas lo sufrirá alguna vez en su vida. Existen varias causas de dicho problema, entre las que sobresale la degeneración de unas estructuras vitales denominadas discos intervertebrales. Además de la edad, un reciente estudio relacionó a ciertos factores -tales como el sobrepeso y la hipertensión arterial entre otros- en la génesis del citado trastorno de la columna vertebral.

Un disco intervertebral es un elemento estabilizador y amortiguador que se interpone entre dos vértebras. Está constituido por una zona central gelatinosa, también denominada núcleo pulposo, un anillo fibroso a base de colágeno que la rodea y también por placas de cartílago en íntimo contacto con los cuerpos de las vértebras contiguas. Los años no vienen solos y la edad ha sido involucrada en numerosos trabajos científicos como responsable de deterioro en las citadas estructuras.  

El núcleo pulposo cambia de color pierde agua y viscosidad, el anillo fibroso debido a una menor proporción de colágeno útil ya no resiste como antes y se vuelve propenso a sufrir roturas, las placas de cartílago en tanto pierden adhesión a los cuerpos vertebrales y en edades avanzadas tienden a transformarse directamente en hueso.

En una persona añosa el disco intervertebral entonces generalmente se caracteriza por una menor altura, menor elasticidad, menor capacidad para soportar cargas y una mayor inestabilidad. Su deterioro es la puerta de entrada para trastornos secundarios -como por ejemplo la artrosis- que afectan ya además articulaciones y huesos de la columna vertebral ¿Pero existirán otros factores independientes de la edad que generen similar compromiso?

Para un grupo de científicos de la japonesa universidad de Wakayama la respuesta es sí. Liderados por Munehito Yoshida, lograron determinar que independientemente de la edad aquellas personas que padecen trastornos tales como obesidad, hipertensión arterial y cifras alteradas de colesterol o glucosa en sangre,  lamentablemente tienen un mayor riesgo para presentar lesiones degenerativas en los diferentes segmentos de la columna vertebral.

Los investigadores analizaron 928 personas de ambos sexos con edades comprendidas entre los 21 y 97 años. Les realizaron cuestionarios acerca de estilo de vida, mediciones de peso corporal, registros de tensión arterial y extracciones sanguíneas. Además estudios de diagnóstico por imágenes tales como una resonancia magnética nuclear de toda la columna vertebral.

Aquellas con sobrepeso presentaron una mayor aparición de lesiones del disco intervertebral en las resonancias solicitadas en comparación con aquellas que tenían un peso normal.  Se detectó compromiso en los sectores cervical, dorsal y lumbar. Para Yoshida aquellas personas con sobrepeso presentan una mayor liberación de sustancias inflamatorias circulantes en sangre -conocidas como citoquinas- que terminarían por generar secundariamente lesión discal.

El compromiso de los que padecen tensión arterial elevada en cambio parece quedar restringido a la columna dorsal. Para los científicos la presencia de hipertensión arterial favorecería el desarrollo de placas de ateroesclerosis que obstruyen los vasos sanguíneos, responsables de una disminución del aporte habitual de sangre que llega a los discos y en definitiva de su posterior degeneración.

Además se detectó una mayor afectación de la columna dorsal en aquellos que registraron niveles elevados de glucosa o baja concentración del colesterol HDL, también conocido como bueno, en los exámenes de sangre. La diabetes, y sus estados previos como la intolerancia a la glucosa,  han sido vinculados a daños generalizados en pequeños vasos sanguíneos que nutren los diferentes sistemas del organismo. La columna vertebral tampoco parece resultar indemne.


Yoshida cree que nuevos estudios aportarán mayor información acerca de la asociación encontrada.  Por lo pronto considera que la prevención y control de los citados factores de riesgo puede ser útil a la hora de evitar fenómenos de degeneración discal y algún que otro molesto dolor de espalda.

Imagen: Flickr

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